by ejconnor » Wed Apr 07, 2010 12:19 am
A friend in Puerto Rico sent me this article for those who can read Spanish:
Beatle hasta la eternidad
Pese a todos los éxitos que ha cosechado en solitario, Paul McCartney parece destinado a ser recordado más que nada por el hechizo mundial urdido por los fabulosos cuatro de Liverpool
/ Por Jorge L. Pérez
Allá para mediados de los años setenta, un periodista de la famosa publicación musical inglesa New Musical Express (NME), mejor conocida como ‘ENEMY’ tanto por los músicos de entonces como los de ahora, inició el artículo basado en una entrevista con Paul McCartney más o menos de la siguiente manera:
“¿Cómo uno le dice a un hombre que ha vendido millones de discos, que es una de las figuras más conocidas del mundo, condecorado por la reina de Inglaterra y, para colmo, nada menos que un ex Beatle, que su último disco es un pedazo de m...?”.
El disco en cuestión era probablemente ‘Venus and Mars’, uno de los menos cotizados del catálogo del cantante y bajista, pero aunque la actitud del articulista formaba parte del estilo habitual de NME -en otra célebre entrevista, con David Gilmour, de Pink Floyd, la primera pregunta había sido ‘¿cuándo te lavaste el pelo por última vez?’- el tono negativo también refleja lo bajo que para esa época había caído ya McCartney a ojos de la crítica.
De hecho, puede decirse que, con la posible excepción de Ringo Starr -a quien nadie tomó nunca en serio, ni él mismo- McCartney fue el ex Beatle que más rápido cayó en desgracia con los críticos después del rompimiento de la banda que cambió la historia de la música en los años sesenta. Y esto a pesar de que, lo que no es necesariamente una contradicción, también fue, por mucho, el que más éxito comercial ha tenido.
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Una prueba irrefutable: la enciclopedia musical de internet, Allmusic.com, enumera que, en los primeros 12 años de su carrera post-Beatles, nueve de los sencillos y siete de los álbumes de McCartney alcanzaron el primer lugar en ventas en los Estados Unidos.
Pero el problema era que mientras en los años sesenta a McCartney y los Beatles se les consideraba dioses infalibles, y se confería a sus discos una profundidad artística y social raras veces vista en la historia de la música popular, el McCartney de los setenta, por el contrario, cometía el pecado de ser ligerito y comercial.
Era el McCartney de ‘Silly Love Songs’, de ‘My Love’, y el tema de James Bond ‘Live and Let Die’.
El mismo Lennon llegó a censurarle lo que consideraba un comercialismo insoportablemente empalagoso, hasta el extremo de que le dedicó una canción: ‘How Do You Sleep?’ (‘¿Cómo puedes dormir?’)
En efecto, puede decirse que para la crítica en general, Lennon y en menor grado Harrison también, fueron los que siguieron alargando la mística alfombra mágica de la profundidad de los Beatles, aunque, a la larga, ninguno alcanzó los sublimes niveles de productividad de los años sesenta.
Y Juan Carlos del Valle, baterista y líder de la banda tributo de los Beatles, The Jukebox, no dudaría en coincidir con los que opinan que, por separado, los cuatro Beatles nunca pudieron igualar la grandeza artística de la banda original.
“Paul logró muchas cosas buenas, pero cuando también grabó algunas canciones medio raras, ¿quién se lo iba a decir?”.
“No tenía a un John Lennon que le sirviera de filtro”, continjó, “y, a su vez, Lennon no tenía a un Paul McCartney que le dijera: ‘Oye, John, estás siendo demasiado repetitivo’”.
Para colmo, no eran pocos -incluyendo, en cierta medida, a John, George y Ringo- los que pensaban que McCartney había sido quien había acabado con los Beatles: después de todo, fue él quien hizo el anuncio de la disolución definitiva el 10 de abril de 1970, lo que quiere decir que el próximo viernes se cumplen 40 años de aquel maremoto musical.
Además, apenas una semana después del anuncio, salía al mercado ‘McCartney’, su primer disco como solista, lo cual también fue considerado por algunos como un clásico ejemplo de oportunismo comercial.
CRISIS DESPUÉS DE LA MUERTE DE LENNON
Aunque McCartney llevaba años distanciado de su viejo compañero, el asesinato de Lennon, ocurrido en diciembre de 1980, provocó que cancelara la gira que en esos momentos llevaba a cabo Wings y cayera en aislamiento y depresión. Sin embargo, ya para febrero de 1981 surgió información de que se le había visto en la cercana isla caribeña de Montserrat junto a Linda y su hijito, James -quien, de paso, cuenta hoy en día con 32 años y está a punto de sacar su primer disco.
Se hablaba de la posibilidad de que junto a los otros Beatles sobrevivientes -Ringo y George-, McCartney grabara algunas canciones en memoria de John.
De inmediato El Nuevo Día envió allí al fotógrafo Gary Williams, en una misión kamikaze de dar con el ex Beatle.
Después de dar muchas vueltas por la isla, Gary, quien acompañaba a un reportero de The Associated Press, logró tomarle fotos en la lejanía, pese a las protestas de McCartney, quien negaba que fuera a haber una reunión de los Beatles y pedía que se respetara su privacidad.
“En un momento vimos que él salió hacia nosotros con su camioneta y, a propósito, nos golpeó el carro con ella”, recuerda Williams, quien reside ahora en Arizona.
“Entonces se bajó: estaba tan furioso que yo pensaba que iba a caernos a golpes…”.
Pero McCartney se calmó rápidamente.
“Terminó dándonos una entrevista de 45 minutos allí mismo en la acera, mientras yo le tomaba fotos”, dice Williams.
En determinado momento, su esposa, Linda Eastman -la heredera de la familia Eastman (Kodak) y, a su vez, una destacada fotógrafa que murió de cáncer en 1998- se acercó en su carro y le preguntó a Paul si todo andaba bien.
“Sí, tranquila…”, le dijo él, quien le dijo que siguiera de largo y se quedó conversando.
Luego trascendió que, además de vacacionar, McCartney habia ido a Montserrat a utilizar el estudio de grabación que tenía alli George Martin, quien habia sido el productor de los discos de los Beatles. Allí, entre febrero y marzo, terminó de grabar su disco ‘Tug of War’, el primero que hacía con Martin desde los años sesenta.
Entre las figuras que viajaron a Montserrat a colaborar en la grabación se encontraron Ringo, Elton John y Stevie Wonder, con quien grabó ‘Ebony and Ivory’ para el disco que, al salir en 1982, conquistó críticas muy favorables y se posó al tope de las listas de ventas de EE.UU., Inglaterra y otras partes del mundo.
Según dijeron los críticos entonces, la reciente pérdida de quien habia sido su principal colaborador con los Beatles, Lennon, tal vez había provocado en McCartney un incontrolable deseo de volver a colaborar con figuras de primer orden... y la inspiración para aspirar de nuevo a su antigua grandeza.
DE VUELTA A LA CREATIVIDAD
El disco de estudio más reciente que lleva su nombre, ‘Memory Almost Full’ (2007), cosechó grandes elogios, y éste fue seguido por el igualmente laureado ‘Electronic Arguments’, por lo que puede decirse que Sir Paul llega a Puerto Rico atravesando tal vez uno de los mejores momentos de su larga carrera.
Aunque no fuera así, naturalmente, hay muchos que no titubearían en pagar lo que fuera por ir a verlo.
Entre ellos Alberto Carrión, quien, a principios de la semana pasada, dijo: “Ya tengo mis taquillas”.
Esto a pesar de que Carrión coincide en la apreciación de que ninguno de los Beatles hizo individualmente lo que en conjunto.
“Aunque ciertamente hicieron grandes cosas después de los Beatles, la magia que ocurrió ahí, cuando estaban juntos, fue algo muy especial”, comentó.
“Son los dos compositores más influyentes de la música pop de toda la vida”.
Pero más importante, para él, ha sido la vigencia de una música que nació a mediados de los sesenta y que continúa representando buena parte del repertorio actual de McCartney.
“Mis tres hijas son más fanáticas de los Beatles que yo mismo”, dijo Carrión.
“En cierta medida me da pena, porque eso quiere decir que esta generación -y otras anteriores- no ha vivido una explosión musical como la que hubo en los sesenta”, dijo.
Entretanto, Juan Carlos del Valle, de The Jukebox, confió que él no tan sólo tiene su taquilla desde hace tiempo, sino que sus tres compañeros también.
“Ya tenemos un pie dentro del Coliseo”, bromeó, “en arena”.
Para ninguno de ellos será la primera vez que vean y escuchen en vivo a Sir Paul.
“Los cuatro estuvimos en el Madison Square Garden en su gira de 2005”, recordó.
“Luego, dos de los muchachos fueron a verlo en el Fenway Park, de Boston y yo lo vi también en su gira de 1992”.
“Pero esta vez va a ser muy especial, por ser aquí”.
Aclaró, riéndose, que “no vamos a ir uniformados como los Beatles... pero vamos a estar allí vestidos de civil, como cuatro fanáticos más... y disfrutando de lo lindo”.